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Galería de recuerdos

3- de Iván Botero

               Mis queridos y vetustos amigos:

Hoy me siento inspirado y deseoso de escribir algunas líneas para compartir con ustedes, compañeros de una época plena de ingenuidad y sueños.
Mi llegada al Colegio en 1º de bachillerato, en el ya lejano 1964, fue el paso brutal de la escuela de provincia a un histórico claustro por donde “ pasaron ilustres varones dechado de virtudes”. Una recepción hecha por inefables personajes encargados de moldear o mejor será decir “deformar” nuestros cerebros con un vastísimo mar de conocimientos.
Las inigualables luces de un profe de aritmética llamado “Benito Camelo” y sus problemas de cálculo de tiempos de desocupación de tanques me marcaron a tal punto que terminé estudiando Ingeniería Sanitaria. Y porque no hablar del profesor Villegas que nos preguntaba el lunes, como parte de nuestra calificación, por el sermón del domingo anterior.
Recuerdo que también fuimos víctimas del Inglés de Misael con sus diálogos y de nuestras prácticas de inglés en el “Laboratorio de Idiomas”, era el “State of the art”.
Con el correr de los años lo que fue nuestro 1E del cual casi todos fuimos miembros, se transformó en el 6B de tan grata recordación.
Durante tal período se acuñaron frases célebres, que hoy no dejan de horrorizarme y que guardo con recato para evitar exponerme a la vergüenza pública, ahí van algunas perlas:
“Cristóbal Colón atravesó el océano Atlántico desafiando grandes peligros como por ejemplo el encuentro con enormes cocodrilos”; autoría de nuestro profe “Culepato”, mejor conocido en casa por mi hermana como “Pateculo”.
Ante un interrogatorio del profesor Durán, sobre la lectura de La María, en un hecho inédito, nuestro querido amigo “el pollo Bejarano” casó a María con su primo Efraín. Y a propósito de este profesor, que tal su frase lapidaria al revisar fichas, cuadernos o tareas: “Hombi, esto está mal ¡¡”, mientras el lápiz rojo se encarnizaba con nuestras notas cuando no rompía con sus manos el cuaderno.
Quizás hoy alguien me ayude a traducir la expresión de nuestro profesor de francés de 5º año, el suizo Monsieur Perlé explicando que para calificar el examen “les subo el tarifo y les bajo el barema”.
Pero por que no mencionar el meritorio esfuerzo de Miguelito tratando de explicarle a éste profesor que significaba la palabra cabrón, lo cual hizo con un brillante “mesié, cabrón es un cabro grande pero malo”.
Otra frase de a puño, circunstancial por cierto, de la autoría de Enrique Alfredo, la cual vista en perspectiva tuvo un fondo de verdad , la encerró su propuesta de hacer una placa conmemorativa e instalarla a la entrada del Colegio que rezaría: “Por estas aulas pasaron, jodieron y mamaron gallo los alumnos de 6B y se clavaron y se sacaron la leche Botero y El Chivo Donado”.
Otro capítulo digno de recordar fueron las encarnizadas batallas que libramos en educación física con Mauricio Sáenz y Alberto Buitrago para siempre ocupar el último lugar en las vueltas a la cancha o en la ejecución de flexiones. Ese malhadado teniente “jugo de piña, jugo de lulo” arderá en los infiernos.
Es obligatorio mencionar nuestra “rebelión” de las ratas, al no asistir a clases el lunes después del ICFES y la matrícula condicional generalizada para los huelguistas, con la mala fortuna de haber debido repetir el examen por fraude.
Pero también forman parte de ese baúl de recuerdos los helados de Clodoveo, los roscones del paisa, las colombianas congeladas de la Sultana , la página estudiantil del Espacio, de obligada consulta en la droguería 1950 o las hamburguesas de Colsubsidio.
Recuerdos tengo muchos, malos algunos, gratos los más, con buena parte de ustedes como protagonistas y no creo justo que el medio de compartirlos sea plasmarlos en un papel ; reunámonos antes que sea demasiado tarde.
Un abrazo a todos

Iván