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            LOS LATINOS DISCRIMINADOS

J. Mario Murillo

   

La historia de esta gran nación está  marcada por el esclavismo. La guerra de Secesión no acabó con la profunda discriminación hacia la gente de color ni hacia los indios.

Los negros fueron no solo excluidos de la sociedad sino odiados y perseguidos a muerte. Hemos tenido el Ku Klus Klan desde los años veinte. Luego la exclusión vino hacia los irlandeses y hacia los italianos. Abierta está al presente la discriminación hacia los latinos y gente de color, los asiáticos en general. Y por supuesto los africanos.

La que más nos toca es a nosotros los del sur del río Bravo; los “mejicanos”. Nos miran mal porque no somos anglos, blancos y no hablamos el Inglés, lo hablamos mal o tenemos acento. Hay gente latina que por su limitada preparación nunca aprende el idioma o porque tiene que trabajar muy duro y no tiene tiempo de ir a la escuela. Y han pasado muchos años de su vida en este país.

Los inmigrantes son los nuevos “esclavos”. No son traídos a la fuerza, como lo fueron los africanos. Estos esclavos modernos se vienen voluntarios y se pasan la frontera en contra de la ley, porque el hambre, la búsqueda de nuevas oportunidades los obliga a venirse. Y hacen el trabajo que los nativos americanos no quieren hacer o porque es  trabajo duro o porque  pagan el mínimo. Por supuesto son discriminados por ejercer estos oficios.

Es a los latinos a los que ponen más castigos por contravenciones de tránsito, Las cárceles están llenas de latinos y negros.

El americano anglosajón no le abre las puertas de su casa a un latino, a menos que por azar se haya casado con gringa o gringo, o tenga algún negocio en el que el gringo pueda beneficiarse.

La mayoría son amables y respetuosos, pero guardan su distancia y no quieren intimar con alguien que no sea de su raza.

Para ellos, todos los latinos somos “mejicanos”.

Esta situación puede cambiar cuando hagamos conciencia del poder que dan la unión y la participación en la política.