La Hojarasca

Número 77, diciembre de 2016, año XII

El mundo se salvó fue de Hillary Clinton

Se alistaba a empezar la Tercera Guerra Mundial

Mario Lamo Jiménez

Dice Pepe Mujica que el “el problema no es Trump, sino la gente que lo sigue”. Estoy medio de acuerdo con Mujica, el problema no es Trump, pero tampoco es la gente que lo sigue. El problema es la gente que le teme a Trump. Medio mundo parece conmocionado porque ganó Trump. Nadie parecía conmocionado cuando Hillary Clinton avisó lisa y llanamente en uno de los debates presidenciales que empezaría la Tercera Guerra Mundial y que acabaría con todo el planeta por acabar con Rusia. No vi gente protestando en las calles, no vi a nadie escribiendo artículos avisando que se acercaba el fin del mundo, no vi a ningún periodista resaltando este horror en una nota o en un comentario, tampoco oí a don Pepe decir que el problema no era Hillary sino la gente que la seguía, no escuché a nadie vociferando que Hillary Clinton debía ser asesinada, como están haciendo ahora con Trump.

Continúa

Sóngoro de uno, sóngoro de tré, se ha ido Fidel

Ahora estará con el Che, con Martí y con Guillén

Se fue Fidel
navegando en un barco de papel
retumbaron con él los versos
de Martí y de Guillén,
un, dos, tres...

Al poema

Wayra Calapi: Liberación, música original en kichwa y en español de un músico y dirigente indígena ecuatoriano

Música del corazón de los Andes, con corazón y visión de mundos posibles e invisibles que relata luchas, amores, encuentros y desencuentros.


Wayra Calapi nació el 7 de Mayo de 1966, en Cotacachi – La Calera. Ha vivido toda su vida en la comunidad, compartiendo y aportando en la construcción de los saberes ancestrales y defendiendo la cultura andina y su territorio.A principios de la década del 90, Wayra Calpi tuvo que salir del país debido a las persecuciones que sufría por parte del estado ecuatoriano y su gobierno de turno, por ser parte de la lucha del movimiento indígena por la recuperación de las tierras comunitarias, en el caso de la comunidad de la Calera lo que hoy se conoce como Complejo Turístico Tambo Jatarishun.Estuvo vinculado a la música desde su infancia y sus canciones hablan de la resistencia popular y han acompañado varias luchas en el país, desde los levantamientos indígenas en la década del 90 hasta la defensa de la tierra, la vida y el agua en nuestra zona de Intag. Tiene en sus haberes musicales alrededor de un centenar de canciones, de las cuales ha grabado una veintena. Wayra es poseedor de un gran conocimiento de la sabiduría ancestral de su pueblo en artes curativas y en educación alternativa. Usualmente, Wayra es invitado a cantar en las celebraciones anuales, tales como Inti Raymi o Fiesta del Sol, donde alegra y pone a pensar con su música, sus letras filosóficas, amorosas o políticas, combinando la música con su gran sentido del humor.

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La rabia… de Javier Moyano

Mis amigos nunca me han pagado para que escriba sobre ellos —o sus obras: espejos sucios—, deberían más bien pegarme un botellazo para que me calle y no los haga quedar mal. Pienso en Moyano como un escritor de unos 27 años o que, en todo caso, me lleva 10 años (teniendo en cuenta que yo me creo de 18). Los poemas de La rabia – De sombras y de abismo son bombas artesanales hechas con las papas del almuerzo, ácido sulfúrico para desfigurarle la cara al poder —visto éste no como un ente abstracto sino como una fuerza institucional concreta que fastidia, como una roca en el zapato (no confundir la Roca con el poeta paisa, pues ese viejito no molesta a nadie)—, y que no temen a estar en pelota, aunque haya que poner en evidencia los calzoncillos cagados.

Colombia es un país donde se ve, por todo lado, profesores universitarios poetas, ingenieros poetas, policías poetas, carniceros poetas, políticos poetas… y hasta poetas poetas; pero donde —también— es más fácil que lo maten a uno, en cualquier esquina, a encontrarse con la poesía. Con Javier Moyano no se puede redundar en eso del “desencanto” o la “rebeldía”, en esas güebonadas que dicen los mismos que compran camisetas del Che Guevara por Mercado Libre. No. Después de 10 o 15 años de constantes resacas uno no puede ser el mismo: ya existe la lucidez de llamar las cosas por su nombre. La poesía colombiana institucionalizada ha hecho del eufemismo una herramienta retórica. Moyano, al contrario, inventa su camino, se lo cree, tiene humor rabioso, es el ñero que roba y, tras del hecho, apuñala cagado de la risa, pues no se trata de ser valiente sino de saber cuándo salir corriendo. Entonces, los dejo con él… y ojo pierden la decencia… ¡y los celulares!

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Bogotá no entiende su propio caos urbano

Juan Carlos del Castillo, arquitecto, urbanista

Ahora que llegan las vacaciones y la incertidumbre de qué camino coger, vale esta reflexión. Toda persona sabe que entrar o salir de Bogotá no es fácil. Lo que no sabe, porque este no es un dato perceptible por el sentido común, es que esta ciudad se está acercando a un escenario peligroso e indeseable: atascarse por la sobrecarga de un torrente vehicular sobre una mísera red de seis "autopistas regionales".

!Esa que ha pretendido sostener la conexión de la capital del país con todo el territorio nacional desde hace 70 años! Bogotá está mal conectada con el país, no porque sea una geografía inexpugnable, sino porque esa conexión ha sido pensada estrechamente, como un problema de movilidad y de oportunidad de negocio de unos cuantos individuos y bienes. Por eso los ferrocarriles que intentaron conectarla a comienzos del siglo XX fueron abandonados. Y la red de autopistas de mediados de siglo con la que se pretendió reemplazarlos para fomentar el transporte privado se quedó corta muy rápido. Y el nuevo aeropuerto ya está estrecho.

Y el Metro ha cumplido 74 años de estudios y ni un centímetro de obra. Y nada de tren de cercanías. Y frente a esto ¿Cuál es la alternativa? Para el alcalde, cambiar el esquema del Metro y conectar 3 avenidas con la autonorte: la ALO, la Cali y La Boyacá. Para el vicepresidente, la apertura de la Perimetral del Oriente de Bogotá. Mas vía y más autos!Si en Bogotá no salimos de la pobre idea de que el problema de la interacción con el país es la simple movilidad de unos individuos u objetos que lo resuelven por medios privados, y no entendemos que es trata de una ciudad-región que debe intercambiar con el país y con el mundo servicios, actividades, informaciones, imaginarios, bienes, seres y comunidades, estamos perdidos. Y ese intercambio, hoy sólo es sostenible con sistemas masivos,seguros y rápidos, no sólo autos privados. Los trenes que nos conecten con el país, al menos a partir de los bordes de la sabana son imprescindibles, vr.gr. Chocontá, Facatativa, Fusagasugá- . No se trata de unas simples"terminales", más retiradas, sino de unos intercambiadores entre sistemas de transportes.

Un colaborador de La Hojarasca y gran amigo que se fue: Ernesto Ezquer

Un recuerdo con amistad y cariño

Se nos fue un gran escritor, amigo y colaborador de La Hojarasca, Ernesto Ezquer. Al igual que su padre que llevaba el mismo nombre, llevó las letras por aquellos rincones de la existencia donde reposa oculta a plena vista la esencia del ser latinoamericano. Ambos, padre e hijo, pusieron en alto la literatura argentina, contándonos esos relatos de hombres indómitos que hacían milagros encima de una caballo por las pampas argentinas.

Apenas empezaba a brotar esta Hojarasca, cuando en el año 2004 nos llegó un fantástico relato de Ernesto Ezquer titulado “Los Zagua’a Ezquer”. Como él mismo nos cuenta en el relato: "En el idioma guaraní, el término “zagua’a” significa salvaje, indomable, tosco pero también silvestre y puro”. Pues así eran los Ezquer, como silvestre y pura era su literatura.

La misma introducción del relato nos deja saber que vamos a navegar aguas maravillosas y turbulentas, "Allí cerca de las aguas, de los juncos y de las extrañas “islas” flotantes; allí están, ellos, los más bravos, los que jamás claudicarán ante la así llamada “civilización”, los más valientes, los indómitos, allí están…”. Sin más palabras, los dejamos con este relato de este gran Ezquer que se ha ido, pero que nos dejó en el corazón el cariño de su gran amistad y las ducles notas de su literatura...

Al relato

Enrique Santos Molano

Escritor, periodista, investigador y lingüista


Mario Lamo Jiménez

Antropólogo, investigador y dramaturgo


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